Las Tapas de Siempre, los Encuentros de Verdad: Lo que Tapeando 2025 No Entiende

La cuarta edición de Tapeando, el festival gastronómico organizado por la Consejería de Turismo de la Embajada de España en Buenos Aires, se realizará del 4 al 13 de abril de 2025. Este evento que promete acercar la tradición española del tapeo a diversas ciudades argentinas, incluyendo Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Rosario y, por primera vez, Mar del Plata, parece alejarse un poco de las costumbres que le dieron origen.
Al analizar las ediciones anteriores y las expectativas para la actual, surgen interrogantes sobre la efectividad y autenticidad de esta iniciativa.
Expansión geográfica: ¿Cantidad sobre calidad?
La inclusión de Mar del Plata en esta edición amplía la presencia del festival a cinco ciudades. Aunque esto podría interpretarse como un crecimiento positivo, también plantea dudas sobre si la calidad y autenticidad de la experiencia del tapeo se mantienen consistentes en todas las localidades. La rápida expansión podría diluir la esencia del tapeo español, adaptándolo de manera superficial a diferentes contextos regionales sin considerar las particularidades culturales y gastronómicas de cada lugar.
Participación de establecimientos: ¿Compromiso genuino o estrategia comercial?
Más de 70 bares y restaurantes participarán en Tapeando 2025, ofreciendo más de 200 propuestas culinarias. Si bien la cifra es impresionante, cabe preguntarse si todos estos establecimientos poseen una comprensión auténtica de la cultura del tapeo o si simplemente ven en el festival una oportunidad comercial. La falta de una curaduría estricta podría resultar en una oferta gastronómica que, aunque variada, no refleje fielmente la tradición española.
Concurso de la Tapa: ¿Métrica de calidad o simple competencia?
El Concurso de la Tapa, que en ediciones anteriores coronó a Ajo Negro en 2023 y Las Patriotas en 2024, se presenta como un incentivo para los participantes. Sin embargo, transformar una tradición social y cultural en una competencia podría desvirtuar el propósito original del tapeo: compartir y disfrutar de manera informal. Además, la evaluación basada en la popularidad puede no ser el mejor indicador de autenticidad o calidad culinaria..
Experiencia del consumidor: ¿Autenticidad o adaptación?
El festival busca ofrecer "la experiencia española del tapeo" en Argentina. No obstante, replicar una práctica cultural en un contexto diferente siempre conlleva el riesgo de adaptaciones que pueden alterar su esencia. Es fundamental cuestionar si los asistentes realmente experimentan el tapeo como en España o una versión adaptada que satisface más las expectativas locales que la realidad cultural española.
Si bien Tapeando 2025 se presenta como una oportunidad para acercar la cultura gastronómica española al público argentino, es esencial abordar críticamente aspectos como la autenticidad, la calidad y la verdadera representación de la tradición del tapeo. Sin una curaduría cuidadosa y un compromiso genuino de los participantes, existe el riesgo de que el festival se convierta en una mera estrategia comercial que no haga justicia a la rica herencia culinaria que pretende celebrar.
Las tapas no son solo una tradición culinaria; son el alma misma de España servida en pequeños bocados. No hay rigidez en su disfrute, porque el tapeo es movimiento, es improvisación, es el arte de encontrarse sin prisas. Es el sonido de las risas en un bar de Granada, el aroma del jamón recién cortado en Sevilla, la frescura del pulpo a feira en Galicia o la intensidad de unas patatas bravas en Madrid.
En cada rincón de España, las tapas cuentan historias. En Andalucía, el pescaíto frito evoca la brisa marina y las tertulias sin fin. En el País Vasco, los pintxos desafían la creatividad sobre una rebanada de pan, convirtiéndose en pequeñas obras de arte gastronómicas. En Castilla y León, una tapa de morcilla o cochinillo transporta a la esencia misma de la tradición castellana.
Pero lo que realmente define a la tapa no es solo su sabor, sino su propósito: reunir, compartir, celebrar. No se come solo por comer; se tapea para conversar, para alargar la noche, para brindar con amigos y desconocidos. No hay individualidad en una mesa de tapas, solo el placer de compartir el momento, de estirar la sobremesa sin relojes, de dejar que la vida fluya entre copas y platos pequeños que alimentan el cuerpo y el alma.